¿Cómo ha sido la sensación en toda la semana?
Indudablemente, llevar a cabo un ciclo de conferencias,
conciertos y, este año como novedad, proyecciones, es un reto a la resistencia
personal. Si llegamos al comienzo con un relativo descanso, tras una Semana
Santa de pocas procesiones y bastantes ensayos, el cansancio va haciendo mella
conforme transcurre el Ciclo y se van produciendo los esperablemente
inesperados contratiempos. Pero también, a medida que los eventos van teniendo
lugar y se desarrollan exitosamente, deviene también una mezcla entre alivio y
satisfacción por el trabajo realizado. Hablo por mí, pero creo que puedo
generalizar a todos aquellos que participamos y colaboramos en el Ciclo.
¿Cómo ha sido la afluencia de público?
Este XIII Ciclo de Música Contemporánea hemos vuelto a
realizar los conciertos en horario de mañana. Durante las dos últimas ediciones
del Ciclo, aprovechamos que el Centro dejaba de dar clases a las 19 horas para
liberar los espacios escénicos, pero ello trajo consigo una menor afluencia de
público, especialmente los viernes. Al volver el Centro al horario completo,
nos planteamos la posibilidad de retomar el esquema de actuaciones que ya
habíamos tenido antes, conferencias y conciertos por la mañana y a primera hora
de la tarde. Más adelante, surgió la colaboración del Centro para la Difusión
de la Música del Mediterráneo, cristalizada en las Jornadas de Cine Documental
Musical, con lo que cerramos el schedule del Ciclo con tres eventos diarios:
las conferencias a las 10 de la mañana, los conciertos a las 12 y las Jornadas
de Cine a las 16, además con dos proyecciones diarias.
Esta nueva distribución horaria ha permitido tener mayor
afluencia de público externo al centro, así como interno, ya que las clases de
diversos departamentos del Centro han incluido como actividades de sus
asignaturas la asistencia al Ciclo. Aún queda lejos de las masivas asistencias
cuando el CEP incluía las conferencias del Ciclo como curso de formación del
profesorado, pero su reiterada negativa y su abierta animadversión nos priva de
la asistencia y publicidad entre profesores de otros centros.
¿Cómo ha sido la colaboración y entrega de los alumnos?
El Ciclo de Música Contemporánea del Conservatorio Superior
de Música de Málaga se hace para el alumnado del Centro, además de para los
propios profesores. Las conferencias y los conciertos nos aportan nuevas
visiones, experiencias artísticas y el conocimiento de lo que hoy se hace,
tanto en nuestra ciudad como fuera de ella. Todo esto es valorado y asimilado
por el alumnado como tal, e incluso cuando no es posible la asistencia, a mí
personalmente y a los demás organizadores del Ciclo nos llegan los imputs casi
siempre positivos acerca del mismo, incluso cuando determinadas dificultades
hacen que las cosas no salgan como estaban planeadas (me refiero, en concreto
en este Ciclo, a los problemas físicos que lunes y martes nos privaron de las
proyecciones, y el jueves del concierto previsto de J. J. Peralta). Y no sólo
como público, puesto que el alumno de composición y ya miembro de ACIM Bohdan
Syroyid ha participado como ponente en una de las conferencias.
También es de rigor agradecer por su colaboración tanto a la
Junta Directiva del Centro, por su apoyo y confianza, como a los profesores
participantes y miembros de ACIM, sin cuya ayuda no podría haberse llevado a
cabo el Ciclo. Nombrar a algunos es dejar de nombrar a otros, lo cual es
injusto, pero es inevitable no dar las gracias a Diana Pérez, a Luis Torres, a
Mª Dolores Romero y a Susana Fernández, quienes han estado día sí y día también
al pie del cañón. Diego González, así como los demás miembros del DACE; y el
personal no docente al completo, quienes nos han ayudado a organizar, mover,
plantear y dejar listas aquellas necesidades que han podido ir surgiendo.
También a Francisco Arribas, por su reconfortante café –nunca enfriable– y sus
molletes, y a los técnicos del Ayuntamiento que han puesto el toque de luz,
color y sonorización que nuestros eventos necesitaban.
¿Por qué decidiste hacerte cargo de este proyecto?
Alguien tenía que hacerlo (risas). Ramón Roldán me dejó el
listón bien alto, la verdad sea dicha. Llevar a término el Ciclo es un
reto personal y profesional. El Ciclo de Música Contemporánea significa mucho.
Son ya trece ediciones del Ciclo, por el que han pasado eventos magníficos,
conferencias cada vez mejores y, también ahora, las Jornadas de Cine. Esta
edición hemos tenido un magnífico espectáculo de danza, electroacústica y
visuales, que he traído expresamente para el mismo (lunes 1 de abril, 4
Ostinati Amorosi & El Collar de la Paloma). Hace tres años hice de
productor ejecutivo del mismo en Bilbao, y lo hemos llevado por distintas
ciudades de España, destacando el propio Bilbao o Valencia, en el festival de
la AMEE (Asociación de Música Electroacústica Española). Es necesario que
espectáculos como este vengan a nuestra ciudad, así como de que estén a
disposición de los futuros profesionales de la música. Por eso, siguiendo como
productor, lo he traído al Ciclo. Pero también, la oportunidad de mostrar lo
que nosotros hacemos, en el siempre cambiante e imprevisible Taller de Música
Contemporánea (martes 2 de abril), el complejo proyecto a través de los años de
Juan Ramón Veredas, “Infinito” (miércoles 3 de abril), que cada vez nos sorprende
nuevamente en su transmutación y evolución, o el magnífico concierto del
viernes 5 de abril, para clarinete/clarinete bajo y cuarteto de cuerdas, que
cerró el Ciclo de la mejor forma esperable. El jueves, ante la imposibilidad de
J. J. Peralta de ofrecernos el concierto previsto, lo sustituimos por un
programa que ya habíamos interpretado fuera del Centro, un concierto, en su
primera parte, para piano solo, y en la segunda, un recital de canto y piano a
cargo de Ruth García Delgado (soprano) y yo mismo al piano. Si abrí el
concierto con dos composiciones a tiempo real (mal llamadas “improvisaciones”,
costumbre de los siglos XVII, XVIII y XIX, que se perdió a finales de éste y
comienzos del XX) y, por lo tanto, absolutamente contemporáneas, los lieder de la
segunda parte debieron ser lo menos contemporáneo del Ciclo, a pesar de ser de
Richard Strauss y Gustav Mahler, y que ambos, especialmente Strauss, viviesen
en el siglo XX. También quisimos unirnos a las celebraciones del Año Wagner
interpretando “Träume”, de los Wesendonck Lieder, como regalo. Igualmente,
respecto a las conferencias, Santiago Martínez (lunes), sobre Der Kleine
Harlekin –que además interpretó para nosotros en el concierto del viernes 5–,
Luis Torres, sobre la síntesis de partitura, lo que nos llega muy directamente
a los compositores, Bohdan Syroyid en una magnífica exposición técnica; Reyes
Oteo, sobre la transcendencia filosófica de la Música como Arte, y yo mismo
(viernes 5), en una aproximación analítica a La Consagración de la Primavera de
Stravinsky, cuando se cumplen 100 años de su estreno en París, en la que ofrecí
un innovador enfoque del análisis de la obra, llegando a conclusiones nunca
antes reveladas. Espero poder plasmarlo en breve en algún opúsculo literario,
bien un artículo o algo más extenso.
La gente no entiende mucho este tipo de música, ¿qué nos
podrías decir de gran importancia sobre ella?
En primer lugar, que la Música es aprehensible pero no
inteligible. Podemos entender la estructura, los medios, la técnica, etc., pero
no la Música en sí. Por otra parte, la “música contemporánea” suele requerir
mayor esfuerzo por parte del escuchante que la música culta anterior, entre
otras cosas, por su propia técnica, y por la inclusión en su haber de lo
conceptual como elementos musicales.
Poco más se puede decir
que, al igual que a Mozart, a Beethoven o a Wagner, debemos acercarnos a la
música contemporánea con la mente más abierta y blanca posible, libres de
prejuicios (habría mucho sobre lo que hablar acerca del origen e intenciones de
los prejuicios musicales actuales), y simplemente dejarnos sumergir, en actitud
estética, en la esencia de lo que la Música, como Obra de Arte, nos transmita.
Que nuestra intuición sea quien oiga, no nuestros prejuicios.